Me llaman para subir el cerrito que creció en mi patio. Ya es tarde, no acostumbro a subirlo dos veces en el día. Pero cuando otro no tan cuerdo alien solicita visa hacia el espacio exterior hay que hacer el tramite, ponerse los tenis y asumir el reto.

Llego majimbu y su amigo roger. Subimos como parte de las sombras adheridas a los arboles. Paramos en un mirador para nosotros, para los lugareños un campo de frijoles. Se miraba managua de noche, incendiada por las luces de cada hogar. Como luciernagas ordenando la tierra. Con el cielo de espejo. Algo asi como el bien y el mal. Seguimoa y bajamos por rabo de chancho, donde se encuentra la reserva montebeli.

Ya abajo en el camino al Eden puse mi fe en las estrellas.

La gente se asustaba cuando nos veía, los perros parecían aliens mini depredadores con sus ojos fosforescentes en la noche.

Se miraban las piedras como reflectores. El piso no se ve, es parte del espacio. Tipo viaje a las estrellas.

Iba fumando moringa con lentejas. En un viaje sensorial ancestral. Me imaginaba caballo loco, ted descalzo, los pistoleros y todo los raramuris corriendo a mi lado.

En eso siento su energía y la alegría de que que podía leer el camino con los pies.

Richard ya había venido de noche, pero nadie me hablo esta sensacion de libertad.

Llego a la meta, en la meta me saludan mis amigos los cepoles.

¿Como te fue me preguntan?

¡Fue bestial!

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