Un dia cualquiera me llama…  Llego a las seis.  Comienzo a dar vueltas como perro siguiendo su cola en circulos una y otra vez sin darle cuenta que es el mismo. Viene de pasada,  mis cachetitos tiernos, una estrellita achinada sin serlo. 

 Me detengo a pensar como explicarle lo que siento.  Pizza recuerdos y que haras en el castillo.  

Me esfuerzo por hacer click en sus ojos.  Me habla de un tema,  me distraen sus labios, sus dulces ojos,  y su media sonrisa.  

La voy a dejar al aeropuerto del sur.  Los aviones amarillos dan vueltas en el parque.  Que me pasa cuando la veo, no se explicarlo tengo mas preguntas que respuestas. 

 Divagamos con ileana su mama postiza. Hace las gestiones necesarias.  me sonrie y me quedo ido pensando en nada, eulo chico zapote, obladi, oblado, bla bla,  bla. 

Se acerca la hora no se que decir,  mas que se cuide. Regresa en una sola pizza (pieza) ,  me abraza y se diluye en la fila abordando el submarino amarrillo color banana camino a la guinea.  

Como quisiera dejar mi puesto en tierra y navegar con ella.  Compartir aventuras,  descubrir el mundo a cada paso.   

Estare pendiente,  leere los diarios. 

Me levanto al dia siguiente.  aturdido imaginandome como habra dormido en una silla tapizada de cuerina acurrucando a madre leana.  

Me cuenta que fue victima de una lluvia de meteoritos borrachos enojados por la sequia de cantinas.  

Pasa el dia,  recibo transmisiones,  imagenes del malecon atraviesan el espacio exterior.   Llamo desde centro de Mando,  me comenta que visito el castillo,  empuňo la espada,  prendio la mecha al caňon y le grito fuego!  Pasó por la isla indio maiz,  compro un par de palomitas, vio perezosos,  lechugas y tomates.   

Cerro la transmision. 

 Quedo a visperas de la mision solentiname.  

Donde estes,  preparada para un dia lleno de sonrisas.  

Tu fan.

Yu. 

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