El zumbido de abejas violan mis tímpanos. Me atan el cerebro de un cometa.  Me imagino a un elefante dando saltos en el agua.  Casi simultáneo al taladro de un petrolero en el orificio de mis sesos… Sube y baja,  pegando estocadas finas,  como un serruchó sonoro y bailarín.  Dando vueltas con sus botas danzantes en el aire.  Girando en torno a todo,  con los lentes por el cielo.  Apagando las voces en coro de alucinaciones. 
El chillido de una puerta,  el grito de un hada,  la hormiga atómica buscando una salida.  Salen notas,  letras,  consonantes y palabras. .  El estallido del final,  con un alarido de bravo.
Que tendrá la canción que vuela y huele a tristeza,  sal y pinol.  En su nota azul, dispara frases de estrellas.  Un hilo de oreja a oreja, moviendo los párpados. . Descansando en las sillas que aplauden sonámbulos .

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