Un escrito es sincero cuando parte de un buen sentimiento. Aunque se quiera alejar a la tristeza, está siempre invade sin tener visa.

Es un vicio este de escribir cada sensación.

A veces sale a flote con una sonrisa, en otro solo te trastorna la razón.

El mundo podrá estar lleno de sonrisas. Pero no de aquella que despierta un amanecer hermoso, con los cánticos leves de los pájaros en tu cabeza. 

No soy quien,  no soy nadie,  para decirte cuanto te extraño.  Más en cada silencio tuyo encuentro más de mil palabras para decirte cuanto lo hago.

Vuelve a sonreír conmigo…  o regálame una sonrisa desde arriba,  sin silencios ni con prisa.

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