PINOL 3

He pasado los últimos meses preparándome para una carrera de fuego en medio de una vasija extensa  de agua. De la cual no sabía de su existencia. Aparte por las historias de desconocidos conocidos clamando gloria en domingos de carreras inventadas en lugares que ni la tierra sabía que tenía.

Hemos recorrido senderos polvosos, levantando caites amazónicos regateados  en cauces de arena que no terminan. Escapando del asfalto para descubrir los cafetales perdidos en las nubes de Managua, llegando a lagunas olvidadas, conquistando los huertos de cascadas escondidas.

No sé si se le puede llamar entrenamiento levantarte de madrugada en días de semana, y de desayunar lo primero que encuentres mal parqueado en la nevera. Salir con los sueños en los ojos y conducir entre bostezos y demencia de voltear la realidad a tu manera.

Poco a poco vamos creando rutas,  tatuando hazañas al camino, pintando nombres en la calle, proyectando sueños en los ojos de extraños. Cargados de tantos años de él “No” mayúsculo de generaciones.

Cada quien en su propia historia. Con una cualidad incomparable en cada lucha, conociendo al pinol en su esencia, entrelazando vivencias, poniendo un like a una sonrisa, exclamando cansancio aun con el alma ardiendo en carne viva.

A pesar de estar entre mortales que han superado sus miedos y han hecho merito aquel viejo lema “United we stand, divided we fall” (La unión hace la fuerza divididos caemos), no se me pegaba el ánimo del resto.

Estaba preocupado revisando que llevara lo necesario, asegurándome de estar bien alimentado, evitando a toda costa caer en hábitos no sanos, dormir lo suficiente.  Tratar de entender el léxico chino del aficionado runner y las buenas prácticas para resistir las adversidades y capitalizar distancias.  Estaba ahuevado.

No dormí bien.

Pase soñando con la ruta, no encontraba respuestas.

PINOL 2

Comenzamos el día buscando la sintonía del azul y blanco, queriendo representar un sentimiento de país o de grupo, identificándonos por este cielo que nos cobija.

Nos llamaron de uno en uno, como niños esperando su turno.  Acudimos a la meta, y escuchamos la salida. Una estampida de personas preparadas para el vuelo pintó el horizonte en un café dantesco. En medio del lago y el verde bosque, comenzamos la batalla del “yo” contra la montaña.

La mezcla de idiomas invadió el aire, español, japonés, inglés, sueco, francés, anicetol, de todo.  Solo que no había torre, sino el volcán; ni tampoco Babel más bien el Maderas.

 

Salí de la arena hacia la calle buscando señales de aliento, fuerza y corazón donde sea.

 

El volcán por delante.

pinol 5

El  Calor comenzaba a abrir surcos en la piel.  Apenas llevaba un tramo cuando escuche la bocina de una camioneta y el grito desgarrador…  ¡Vamos pinoleros!  Luego una pilita de coca en ruedas con plumas verdes y canastera me da ánimos mientras levanta polvo en cada rueda. ¡Vamos Yubran!

Solo alcanzó a decir… agua.

Si, agua, porqué llevaba todo menos agua. Cargaba sólo suero, se me olvidó ese pequeño detalle.

Recargue rápidamente del líquido vital mi sistema, para limpiar y no fallecer.

Escuchaba gritos y consignas, y en medio de todo los Ometepeños: mira, allí vienen los nicas. ¿Oe, de donde son?

De San Marcos gritaba uno, de Managua el otro… Era alentador.

pinol 3 yu

Busque agua en el primer puesto y comenzó la gesta de subir a trote el Maderas.  Monte, piedras, sol, y más sol.  Un calor insoportable, creí que en las alturas el frio acariciaba la frente, vaya que me equivoque.

Sigo mi camino trotando a la par de un aviador con ala China batiendo y debatiendo con el tiempo, el sol y la cuesta que no termina.

En un camino angosto de tierra, marcado por más alambre que monte me topo de frente con un chavalito de pelo chirizo señalándome la columna de piedras a trepar. ¡Es por allá, me friend!

Ahora vamos Subiendo por caminos más estrechos, pasando fincas, potreros y desperdicios que alguna vaca mu dejó de recuerdo.  Los platanales me dan galletazos, los idiomas se cruzan en la as rutas.

– Do you speak english?

– Si.

-Oh great, where are hoy from?

Quien diría que se necesitaba estar exhausto, haber recorrido km, y sentir el mismo dolor de ansiedad por no perderse y seguir felizmente el camino. Para que la gringuis me dijera, Hi.

En fin, el China wing va guiando mis pasos.

-Ves la flecha  loco?

-No.

-¡Ah ahí está! Es por aquí.

– ¡Here, chela here!

Buscamos flechas y cintas por todas partes como un juego de Mario Bros, el tiempo y los checkpoints eran cruciales.

Seguimos subiendo y como si se tratara de posar para una foto se me presenta el lago sumiso ante la majestad de la altura. Alardeando su vasto azul, comparable únicamente con el cielo. Se le olvidó un detalle… ando cargando un teléfono Nokia modelo Pantene Naturals, es decir shampu. Ni que lo escanee a pedazos puedo retratar el momento.

De tanto subir, no me acordaba del resto del pinol.

Llegamos al primer puesto de hidratación, o más bien all you can eat Buffett de choza simple. Donde eran los cheles los meseros.  Habían naranjas, huevos cocidos, pan con mantequilla de maní, y mucho más. Nadie me dijo que llevará mi saco macen del pali.

Nos encontramos a nitchcaragua aquel runner sonriente (él infeliz) como si subir por rocas, senderos alambrados y un solazo caballeresco no sacará la más mínima puteada a lo buen nica.  Hacemos un recuento de grupo y seguimos.  ¡Porque hay que seguir! O eso nos dijeron…

Sube y baja y vuelve a subir. Pasando por la choza de un señor sabio que reconoció la presencia asiática y con un gesto saludó a toda la comitiva.

Voy trotando un poco adelante del resto, hasta que me bajé por el manto rocoso de un cauce. ¡Oe! Por ahí no loco…

¡Hijole! Hago mi maniobra de regreso. Control –alt- suprimir, retroceso, a la izquierda y para arriba.

Llegamos a un cruce de caminos sin flechas, ni cintas por ningún lado. Como juego de adivinanzas lo dejamos a la suerte y allá vamos.  Los corredores andaban perdidos, dispersos por montes y caminos, buscando una salida. A sabiendas que la correcta era la ruta más larga y buscando la cima era la única vía.

Me topó de frente con Richard-san, en una roca buceando los restos del grupo, esperando la integridad de la tropa. Me comenta que ya hay caídos en “El Concepción”. ¿Me preguntó, si los gigantes cayeron nuestros restos mortales serán ofrenda de dioses?

Yo sigo adelante, mi grupo un par de profes gringas igual de biscas que yo, se encuentran dándole zoom a la vista para ubicar las flechas blancas disueltas por la senda.

Trato de mantener el paso, lento pero seguro.

Luego llegó a la cima de un tramo recto por fin de bajada, voy pasando casas blancas atropelladas de polvo.

Un grupo de niños los diviso de cerca, dando ánimos y high fives a quien pasará.

Por fin se ve el pie del “Volcán Madera”, el  coloso parecía bailar con nosotros encima.

Puesto tres, el ataque de los zombies…

Una fosforescente se tropieza y cae de rodillas por pura emoción.  Pasa a mi lado un CasparÍn tatuado con barba, escuchando música rítmica en un coco boom Box medio extraño.

Aligero mi paso, sólo pienso en agua.  Llegan a recibirme el Requishi Pumba y Meghan Bacanales (no la Fox).  Paso por mesa uno, llegó a mesa dos y la chick de Boston me sirve un suculento filete de papá fría con media libra de sal, quedo como california rasin de la resequedad del platillo, finamente preparado por la estrellita que riendo esta.

Llega el chino más cegueta que Ray Charles, cansado buscando agua pregunta: ¿Yubran, no ha llegado? El maestro Windu le explica que me tiene de frente. Luego con magia y prácticas Shaolin revive al asiático.

Me quedo en el puesto un buen rato, tratando de cargar las Duracell de corta duración.  Esta vez salgo con chema, la Melina y su servidor.

Las adversidades sucumbieron a la tropa.  Mel la road runner se le poncho una llanta saliendo del hidration pitt, Chema siguió adelante. Le suministre chocolates, gelatina y caramelos, pero no había mucho que hacer por la Mel.  Me alentó a seguir adelante y como escena salida de Rambo trote esperanzado a que la maleza le sirviera de camuflaje.  Alcance a Chema después de lampacear el macadán con mis suelas.

Aparece de nuevo master Wing lau (primo del Lee)  a lo lejos… Trato de alcanzarlo una vez más con aparente éxito, se nos une Chema y por momentos hacemos el resumen de deshechos.  Quedo conversando  solamente con el Lic. Chema.  Le pregunto para olvidarme del  cansancio… ¿Ve y como le irá a la Melina? Me contesta, volviendo a ver para atrás: ¿Por qué no le preguntas? Ahí viene.

En efecto salida de una historia épica de la gran guerra de los mil años y resurgiendo del más profundo dolor renace en cada paso la imagen más parecida al ave fénix que he visto. Tiene el dolor visible en el rostro, pero la voluntad maneja sus piernas. La agonía se lo llevo la gringa nice, en la bicicleta.  Aquella que paso repartiendo agua de sabores de verano, le pego las alas a la Mel en el taller de unos magos.

Chema sigue su rastro, me quedo atrás dibujando surcos en la calle con mis adidda-mentos de chinelas rolter  ennegrecidas.

Me acerco al último puesto de hidratación me reúno de nuevo con Miss Ibu P y Dr. Chemox. Los prójimos llevaban prisa saliendo de la estación.

A mi paso sale el Alcalde de la lista de desaparecidos. Lo espero en la pulpería hidratándome con la medicina de los pueblos, la milagrosa kola shaler, aquella que cura hasta la muerte.

Nos desviamos de la carretera  hacia la costa de arena firme e interminable. Contamos los pasos, sin prisa, sabemos que llegaremos con los pies o las rodillas.  Invade mi pensamiento ese almuerzo que me espera en la meta, los litros de toña, agua o lo que sea.

Nos sale de nuevo el tal Windu con cámara fotográfica sonriendo el condenado y  situándose en la meta para el foto-click-page/tag/ Facebook calendar.

Trato de no pasar ni adelante, ni atrás de mi compa. Pues los dizque 32 km conquistados por todos fueron un mérito a todas esas madrugadas mal desayunadas que tuvimos. En cada rincón de Managua, con nuestras múltiples lesiones, las risas y una ristra organizativa de chats que no descansan a menos que desaparezcan el internet.

Trato de digerir la noticia, hemos concluido 32 km.

Me reciben con que la verdadera mujer de hierro Mas-a-Diriambina llego en 2do lugar en los 32 km. Corrió 8km de más, se perdió en la selva cazando jabalíes y combatiendo el chikinguya para erradicarlo de la isla.

Solo me puedo imaginar que es apenas la Mitad del reto de gigantes. ¿Quiénes?  Nuestros Sensei’s, los  Dogs y El Killer profético del volcancito del concepción.

resto

Descansamos, celebramos, compartimos y nos reímos del dolor. Era un fervor solo nuestro que solo fue comparado con la aparición de Ricardo 2. El alma de nuestro compa que paso kms por delante del resto para ser festejado con fotografía y telegramas del mas allá.

Luego una hora más tarde, ya de noche y confundiéndose entre el mar de estrellas. Aparece la prueba de que la voluntad va de la mano con disciplina, tenacidad y agallas. Con un please meteórico en cada paso y un halógeno en la frente, el Ninja (Ciclope) atravesaba la muerte (meta). Fueron más de 50 Km, no lo sabremos a ciencia cierta, lo que si tenemos seguro es que fue un “Pinolero”, y estallaron las cervezas…

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