Voy detrás con zapatos  de trapo,  trotando por el sendero de arcángeles.  Lo empinado no me favorece,  las piernas discuten con la razón.  El corazón me tira señales y me habla nuevamente  con su suave retumbar.  Pum,  pum…  Pum. Me detengo a escucharlo,  se tranquiliza y duerme.   Percibo una luz entre lo verde tierra,  sigo  con la fe de los ciegos.

Troto,  trotando,  no se si serán nubes las que piso,  o la tierra del cielo  que no parece acabar. 

Llego a las puertas  de mi monte everest.   Descanso y veo a lo lejos la carretera de hielo que te lleva a Diriamba.  Bebo agua para recuperar el descalabro de los ratones retorcidos de mis piernas.  

Pauso,  converso  y sigo.  A paso  lento con aire a mi alrededor menos en los pulmones que me ayudan a andar. 

Fresco,  ando por la tierra de limones y pitahayas  olvidadas por algún dragón  milenario que solía descansar tendido  entre los cerros del cielo.   Llegamos  a un pozo,  similar al del espartano y su anhelo  de no dejarse vencer.  

Sigo mientras puedo,  al paso  más lento que puedo nombrar,  la rodilla padece,  el tobillo no ubica al talón ni a aquiles.  

Me detengo, sigo,  camino ahora con la fe del pueblo de moisés prometiendo tierra y mejor vida.   Ya no hay nubes,  solo tierra,  perros,  y más tierra.   

Salen flechas del suelo,  órbita en el piso como una constelación  extraña queriendo orientar mi destino. 

He dicho más buenas que un buen día.  Sonrisas de gente de campo,  bicicletas  modificadas,  vacas y sus herencias.  

Sueño con ver nuevamente la carretera.  A la que comparo con la mejor de las playas,  divago con el sonido más tierno de los buses,  a los que veo en revestidos  en un celeste aqua  y donde se a tumbos mejor que cualquier tumbo se una ola azul.  La gente y sus canastos se pintan a ño marley  y no hay más brisa más linda que mi propio aliento sentado en esa playa de extraños recuperando  el latido pasivo se mi corazón.   Termina la tierra se levanta un adoquin,  sale otro rozando mi nariz, camino  como puedo  saltando de uno en uno en esta cascada de abajo hacia arriba.  En la lluvia de bloques de concreto

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