Epítetos.  De vuelta doblar la voluntad,  proteger demasiado.  Inventar lo que no ha sido.  La rabia que aqueja el pensamiento,  dime que te diré.  Mas lo que  te digo  es la pura verdad,  no hay más.  Culpó,  culpable.  ¿culpa de quien soy?

Me siento transparente como el destino,  o evidente como un ladrón.  Mas querer  no es ser mendigo mucho menos doblar y redoblar la razón.  
Todos somos diferentes,  porque no aceptarlo y deponerlo ya.  No es lo mismo lo que crees ni lo que pienso ha de importar más.

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