Es lindo cuando el sonido  te invade   y no escuchas nada mas que ruido,  que el cuerpo aguante, sensación de viento. 

Una ráfaga atrapado en el suelo.  Que bonito es ver si el azul se convierte en rojo,  caminar ciego por las piedras. 

No saber de horas, ni mañanas.  Ni de  gente extraña.  Que lindo que es cantar sin razón,  ver a los perros querer correr,  apretar por dentro un explote de ideas, que bonito es verte a ti. 

Sonreír crecer o creer en ti.  Gracias infinitamente gracias,  un aprendiz del cielo,  un cerrar  de  ojos un pantalón  parchado queriendo revivir.   No se distinguir entre lunares y  narices.  Pero me  pierdo en tu cariño de ese que tanto te  pedí mudo en la ausencia del sonido de una flauta bailando de  aquí para allá.  Hoy no está triste la mar.  Hoy presiento que esta aquí. 

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