Gracias por la oportunidad…  Solicitamos a cada instante chances,  espacios de tiempo para demostrar de que fibra estamos hecho. Pintamos un universo de colores, sonrisas y emociones. Nos imaginamos madrugar cada día con decisión. Enfocado y destinado a conquistar. Dejando huellas de asombro, muestras de valor. Casi casi tenemos nuestro sountrack de situaciones.

Traducido a cada comienzo, nos creemos únicos y poco a poco nos vamos dando cuenta de que no es así la realidad. Vivimos creando patrones de sueños, de respuestas. Pero cada quien es su propia estrella, y pocos desarrollan su red de creatividad colectiva.  Como las olas grandiosas del mar las ideas se estrellan en peñascos.

Nos acostumbramos y en vez de seguir pase lo que pase nos acomodamos en nuestro corral sin sentido dejando el tiempo pasar. Flotamos sin ideas nuevamente. Hasta cuando nuestro esquema creativo vas mas allá de la necesidad por subsistir. Cuando nos demos cuentas de que  mantenernos vivos no es suficiente, de que compromiso con la vida es precisamente ponerla en situaciones de riesgo. En invertir tiempo por rayar el cuadro en partirlo en tiempos, en ver cuadros análogos al nuestro, en ir paso a paso, creando y creando. Mas vale una rutina creativa en pos de una rutina sin anhelos. Sin esquemas, con miedo.  Cuando el dinero se convierte en el mismo significado que le dieron nuestros padres y abuelos, un papel frío, formal, que no te puedes comer en el que no puedes volar.

 

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