A veces creemos que el cielo se merece un te quiero, que las miradas de desolacion se merecen abrazos. Pero lo que creemos apenas se escapa de un paso, uno desviado temblando de miedo, uno seguro y oscuro pasando a galope. Sin detenerse, la vida prosigue sin detenerse…

Va cruzando agujas, quien realmente escoge momentos sin sacrificio. Sobreponerse al miedo vivir en las sombras, como el incognito ciego abrumado de un mundo mudo de colores.

Tranquilo, como puede uno estarlo. Si vives como un extraño al atardecer.

Soledad televisada, ideas deletreadas en pixel. Acciones vienen no palabras, ruinas de papel temporalemente  erguidas ante el tiempo.

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