De altares se han hecho las paredes y siempre la costumbre de colgar tu recuerdo entre dos estantes pequeños perdidos entre hojas sin numeración, discos y cajas vacías de hi-c.

Cuantas veces me acuerdo y no entiendo, rebobino el tape, tuerzo la vista para entender y simplemente no esta.

La palabra que busca encontrarme, la mirada  que se detiene a hablar, los gestos que caen del cielo.

No te detienes a pensar que el olvido borra sonrisas, un esfuerzo de saber quien sabe, quien eres.
Buscándote entre la gente, siguiendo pistas de extraños, rodeando un lago para prenderme de un mechón rizado con ojeras en silencio.

Que te hiciste santa memoria con alas, te he dejado un recado en el altar que no te menciona al llegar, ni se despide de vos con la misma alevosía de ayer.

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