No es extraordinaria, ni brilla como el sol todos los días, penetrante aniquilando tu sombra.  Pero así es, uno desea que su vida sea distinta. Espera, espera y espera, es malo ser persistente en la paciencia.  

Es pésimo dejarlo al destino, uno quisiera conquistar con hechos lo que piensa o dice, uno desea atropellarlo todo, imponerse al “no”. 

Si todo fuera de poner una letra al vacío y solucionarlo todo, en creer que cada linea que dejas esta la formula contra lo invisible.

Lo que sientes pero no escuchas, lo previsible pero no imposible.  

Aunque vayas de retroceso o te estanques en tu silla viendo el tiempo pasar mientras ves televisión, absorbiendo la vida a tu alrededor.

La realidad duele, apesta, no la  quieres. Todo lo que signifique tu vida diaria esta marcado, con algo inigualable e inconfundible, recuerdos.

De todo tipos  y colores.

Pero los sueños dejan de serlos a cierta edad, y se convierten en listas de esperas. Es el problema con ser soñador “sueñas hasta despierto”. No aterrizas y la realidad la quieres vivir en un sueño.

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