Si, antes era adicto a este mundo…
Pero de repente surgieron muchos mundos similares al nuestro. Yo me quede aquí y mis amigos se mudaron. Después me quede solo, y deje de vivir en el, vuelvo en si cuando un lápiz repinta mi nariz y se escribe por un momento mis ojos, sale muda mi palabra, y caigo al suelo yo.

 Siempre he tenido la curiosidad de que re-existiera mi vida, me gustaría, pero nunca me he atrevido a salir de los residuos de grafito que deja mi autor. Como uno del montón que se recluta en sus letras o sus pensamientos, en este caso yo me pierdo en los pigmentos dispersos de una hoja de papel, desgastada de tantos borrones, e intentos de una forma necia. Como el héroe anónimo de la calle empedrada, que perdió su sangre por una migaja de sueño, se quedo dormido en la raya amarilla, hoy no es el mismo, habita en la memoria de los que una vez se rieron.

Sin honores para el mañana, pero en fin así es esto. Creo, que me dedico a la arquitectura de dibujarme de nuevo. Aunque sentado espero, tal vez ya lo he hecho. Me gusta la idea de aparecer de nuevo en un mundo que no sea el mío, donde soy un incognito individuo, un extraterrestre, una sombra, una cara sin rostro, un individuo creado, no real. Simplemente una parte del viento.

Sabes que esta pero no percibes creer que existe. De repente aparece en tu mundo, escribiéndose así mismo con esa pena de estar sin querer ser algo nuevo…

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