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Somos felices

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Un buen tratamiento, aunque Ripley no lo crea…

He vuelto a correr.  A ver cuanto me dura este rigio.  Tenia rato de no subir y bajar cerros,  mis amigos de los senderos han subido el nivel, a cada rato actualizan sus hazaňas.  Teniendo en mente nuevos retos,  mas distancia, mayor altura,  mas selva.  

Hoy fui con un par singular,  crei que iba a ir lento, y asi fue.  Mas tuve problemas tecnicos.  

Si cuesta, si duele,  a veces  percibes la libertad ,  en otras sos un presidario de un camino sin fin.  

Algo que si es cierto,  es un buen tratamiento.  Cuando no quieres pensar en nada. Borrar tristezas,  problemas de trabajo,  atracos de la vida diaria. Cuando ya no quieres creer en el maňana,  que mejor que mandar todo a la chingada por un par de horas.  

Quien no ha sentido que esta a punto de fallecer,  con los sentidos batallando por mantenerte en pie.  Cuando te cuesta respirar,  y la mera nocion de vida parece un episodio fugaz.  No importa si no hay con que vivir maňana,  si te abrumaran las llamadas de cobro.  

Te das cuenta que todo es un teatro bien plantado.  Que el paisaje que observas es hermoso,  pero ha estado ahi, mudo. Ocultandose del modernismo. 

Cuando caminas como un actor de reparto de the walking dead.  Sabrás que tus limites estan en tu mente,  que tu espiritu carga las esperanzas de la vida que llevas.  No ganas,  no pierdes,  solo vives,  Atesorando cada momento que puedas.  

Algo que muchos a nuestro alrededor no entienden.  Locos dirán algunos.  Los niňos olvidados del nunca jamás.

Habran sus dias buenos,  dias malo. Pero esos piňales,  esos cerros y paisajes, aquella gente que te vio morir y resucitar mas de mil veces.  Sonriendo,  compartiendo y volando en el traspatio de los encuentros.

Todo eso debe contar para algo, aunque Ripley no lo crea… 

Una China en San Carlos 

Un dia cualquiera me llama…  Llego a las seis.  Comienzo a dar vueltas como perro siguiendo su cola en circulos una y otra vez sin darle cuenta que es el mismo. Viene de pasada,  mis cachetitos tiernos, una estrellita achinada sin serlo. 

 Me detengo a pensar como explicarle lo que siento.  Pizza recuerdos y que haras en el castillo.  

Me esfuerzo por hacer click en sus ojos.  Me habla de un tema,  me distraen sus labios, sus dulces ojos,  y su media sonrisa.  

La voy a dejar al aeropuerto del sur.  Los aviones amarillos dan vueltas en el parque.  Que me pasa cuando la veo, no se explicarlo tengo mas preguntas que respuestas. 

 Divagamos con ileana su mama postiza. Hace las gestiones necesarias.  me sonrie y me quedo ido pensando en nada, eulo chico zapote, obladi, oblado, bla bla,  bla. 

Se acerca la hora no se que decir,  mas que se cuide. Regresa en una sola pizza (pieza) ,  me abraza y se diluye en la fila abordando el submarino amarrillo color banana camino a la guinea.  

Como quisiera dejar mi puesto en tierra y navegar con ella.  Compartir aventuras,  descubrir el mundo a cada paso.   

Estare pendiente,  leere los diarios. 

Me levanto al dia siguiente.  aturdido imaginandome como habra dormido en una silla tapizada de cuerina acurrucando a madre leana.  

Me cuenta que fue victima de una lluvia de meteoritos borrachos enojados por la sequia de cantinas.  

Pasa el dia,  recibo transmisiones,  imagenes del malecon atraviesan el espacio exterior.   Llamo desde centro de Mando,  me comenta que visito el castillo,  empuňo la espada,  prendio la mecha al caňon y le grito fuego!  Pasó por la isla indio maiz,  compro un par de palomitas, vio perezosos,  lechugas y tomates.   

Cerro la transmision. 

 Quedo a visperas de la mision solentiname.  

Donde estes,  preparada para un dia lleno de sonrisas.  

Tu fan.

Yu. 

¿Qué hay en escribir?

Los días transcurren como un abrir y cerrar de ojos. Pasan los meses,años, y los cambios no vienen.

Transcurre el tiempo y me doy cuenta que el vacío no sostiene mi aliento.

¿Qué hay en escribir?

Creando oraciones cortas y largas, pintando escenas, circunstancias, transcribiendo imágenes en palabras.

Disolviendo sentimientos en letras que no verán ojos tiernos.

¿Habrá realmente vida detrás del espejo?

 

Retornos sin sentido. 

El mundo en que vivimos.  De palabras entre dichas. De pensamientos censurados.  De manifiestos de papel. Con medias palabras, medios sentimientos,  aferrados a no perder.  Mas se posponen te quiero’s, abrazos, recuerdos. 

Que nos pasa,  en esta sociedad de twitter,  maniaticos al pixel,  al teclado,  al selfitazo.  Aparentando ser sin estar…

Buscando consuelo en sonrisas,  libertad dentro de sus ojos. Esperanzados a vivir como el dragon sin cadenas.  

Circulos de mesas,  retornos sin sentido.  Al mismo punto,  al mismo sitio. 

Palabras escritas,  palabras dichas,  palabras mudas en miradas dulces.  

Sociedad de fotografias digitales,  Sociedad ficticia,  e irreal. Embotellada en bares,  en libres sueňos de bien estar.

yarellano20@gmail.com 

En otra correremos…

Balonrojo

Como expresarte cuando la ves así, sonriendo de frente con esos ojos densos y una sonrisa impecable.

Desplegada al aire como un cartel de bienvenida.  No existen palabras que puedan describirla. Solo siento que se fue otro día de Julio, sin poder completar oraciones, sin decir más que hola que tal y bai.

De nuevo este vacío de vos y el silencio que se repliega en mi interior.

El eco de mea culpa. ¿Qué haces? Dile lo bonita que se ve pintando de rojo el aire.

Saltando de un lado a otro entre la multitud, activa, deslumbrante, en actitud de guerra. Repartiendo ordenes, recostada en la silla, en la mesa y en mis sueños.

Una distorsionada realidad de un domingo de campo. Al que nos volvemos familiar.  Pero distantes.

Te extraño desde el día cero, desde él nos veremos de nuevo. En otra correremos.

¿De qué o de quién? De mí o de ti.

Señito de oraciones cortas, deja una luz tras tus pasos. Un guiño, un señuelo un pedazo de cielo.

Una foto, un retrato o palabras de papel.

Quizás un dibujo de un elefante azul desterrado de un invierno cruel. Con la ilusión en sus ojos, con la migración de valijas desorientadas por tu nombre. Repicando en su cabeza, con cada amanecer, con cada anochecer, con más preguntas que respuestas.

el-elefante-azul-2.jpg

En el silencio de tus ojos. 

Estas ahi.  En el silencio de tus ojos.  Sere yo quien nombres…   Te extaňo mi angel de retazos,  mi cumbia sin swing, pero con un wild pitch.  

Tirando dardos al aire,  confabulando negocios de libertad.  Esa que se esconde detras de la puerta. 

 Tu voz solo me dibuja sonrisas en el rostro.  Esa misma sonrisa que busco la tuya con esmero. 

Pensaras que estoy loco, que no soy  tipo normal, que vivo delirirando en medio de un mundo lleno de caos.   Puede ser.  

Vos…puedes escuchar tu nombre cuando te llamo.  Me ves dibujando un texto para vos,  pintando letras en el aire y dejandote seňas por todas partes. 

No… 

Coquito,  este loquito,  pierde las tuercas y el manubrio completo por vos.  acercate y escucha, mira y observa,  dentro de sus ojos puedes ver tu nombre.  

Buenos dias coquito,  que tengas un lindo dia.  

República de Chinandega 

 

Chinandega. Cuando mencionaba esa palabra.  Era sinónimo de un lugar oculto en el mapa, como en el juego edad de imperios.  Pero en nuestro paisito.  Existen muchos así.   Es mas la costumbre de los nicas de arraigarse a los mismos lugares que se olvida nuestro instinto humano por descubrir.   Sitios, culturas y  personas.

Uno de mis compañeros de trabajo es chinandegano,  siempre que viaja dice que va para la república de Chinandega.  Me ha invitado varias veces, pero no tenía reales para la visa.  Según el no es fácil ir a Chinandega.  Pues un chinandegano debe aprobarte la visa.

Fui por trabajo la primera vez,  sin detenerme en lugares.  Recuerdo el calor intenso, aunque fue por momentos porque iba de paso hacia Somotillo y  Cinco Pinos.

En un segundo viaje fui hasta Campuzano.  Allá hay un ojo de agua espectacular. Luchaba con los zancudos y el trabajo que debía terminar.

Sin embargo no fue hasta el año pasado que por  asuntos de trabajo  conocí un poco más. Luego mis amigos corredores nos aventuramos a subir el Volcán San Cristóbal,  luego el Chonco, pero paso y ya no hallaba otra cosa que inventar para volver.

Pero me sentí un poco mas familiar, porque vi todo desde la cima del coloso, desde allá arriba todo parece irreal. Solo quedaba el trato con la gente, sus vivencias, tradiciones y cultura.

Con el pasar del tiempo conocí a una oriunda de allá. Su nombre Carmen CantiCoco Torreto, esto último por su manera audaz de manejar. Ella en poco tiempo me hizo recorrer sin descanso el vecino poblado del viejo, me señalo sus industrias, hablo un poco de su gente. Mientras nos aceecamo a un peculiar restaurante de nombre “Don bigote”. El dueño del lugar  es un personaje culinario por el cual chinandeganos y turistas no dudan en ir hasta allá a degustar un buen asado. Luis trata de manera personal a sus clientes, de momentos irrumpe en la cocina y añade su toque personal a algún platillo. De ahí sales con esa frase que desde nuestra niñez repiten los adultos. Barriga llena corazón contento.

Al día siguiente conocí Corinto,  un puerto sin puerto.  Al menos no para el turista.   Con sus playas laterales y su casas de madera añejadas por el tiempo.  Divagamos en esta ciudad combinada entre vida y sombría calma.  El calor se hacía presente, mas con el solo hecho de sentarse frente al mar, oír las olas reventar contra las rocas, y las aves volar sobre el agua. Me puse a pensar si las aves vuelan en formación militar o los miltares vuelan en formación de aves. El  tiempo pasa y no te das cuenta que el día nos presta unas cuantas horas no más.

Comimos un ceviche, esperando la atención acostumbrada.  Me platico de la historia de Corinto y del espíritu que circundan estas costas.

Partimos un poco cansados de dar vueltas por Chinandega, Corinto y el Viejo.  Nuestro destino era al centro de operaciones de los farallones.  Para recargar baterías. Me dormí sentado esperando que Silvio no Rodríguez llegará.  No llego,  y seguidos por el impulso que mueve montañas llegamos a tapas y surf.  Este último es un Restaurante en una playa llamada Nahualapa.

La costa de este lugar tiene una vista espectacular,  camas  en Quioscos situados en la arena esperando el atardecer.  No lo podía creer que en unos momentos tendría que regresar.

Como olvidar el resumen de ciudad, costas, comidas y vagancias. Todo ello combinado hizo del lugar más caluroso de Nicaragua, una suave brisa de mar.

Agradezco a los amigos Chinandeganos por permitir que la estadía en su República fuera grata y placentera.

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Yubran Arellano H.

Coquito 

Que pasa por tu cabeza.  Te miro porque no puedo ver nada mas y esa sonrisa a medias que cautiva. Me cuesta hablar.  No lo crees,  pues ahí esta.  Mis manos sudan,  mi corazón palpita.  No estoy vivo, estoy muriendo lentamente.

-Es escritor.  Repite. 

– No, no lo soy aňado.

– Si, es escritor. 

Vuelve la mula al trigo.  Que le hacemos.  Ok,  veamos pues te escribiré algo de retazos.

  Tomaré prestado tus ojos para proyectar ideas, tu voz sera el parlante de un me gusta quizás y esos tonos diferentes de labios, los disfrazare con números,  enigmas y códigos.  Usaré tu pelo ralo de recuerdos, y pintaré en tus cachetes el suave rocío del viento.

Agregare una variante,  para agradecer al cocinero.

Pero no vine hasta aquí a comer.  A quien engaňo no soy espía,  mi única guerra esta en mi mente. Siento sus manos cerca de mi,  vuelvo en si.  Lucho con la gripe, me mantengo sin palabras.

Quiero decirte tantas cosas pero solo boludeces salen de mi boca.

  Que hago Dios mío.  Recurro a los astros,  consulto a Andromeda.  La gran oráculo sale con su caminar extraňo. 

-Dile lo que sientes…

-Fácil decirlo.  

Si lo es,  mas mis palabras salen mudas.  Mi mirada se queda en pausa,  y no puedo decir mas que nada.  Le dedico un escrito,  y me agradece el mensaje.  Queda disiparme en el sueňo,  entre nubes y silencios.  Perderme en el aire y desaparecer de nuevo.


Ometepe (Volcán Concepción).

Cuando se traza una meta no hay vuelta atrás,  cuando lo haces en equipo. Es “Do or Die”(Hacerlo o morir inventándolo).

Apenas dormimos unas cuantas horas, nos recuperamos de la mitad de la conquista.  Pero sabíamos que íbamos a algo similar o peor. El Volcán Concepción queda en el lado Norte de la Isla Ometepe.  Tiene varios senderos hacia la cima,  entre ellos el del lado del pueblo de la Concepción. Salimos de  Urbaite, en donde fuimos  alojados en el hogar de la abuela Rosa, una familia singular  sacudiendo cualquier duda salimos en busca de nuestro transporte folclórico amarillo sobre la carretera a Moyogalpa.

Algunos fosforescentes turistas subieron por Los Ramos.  Nosotros guiados por un amigo singular trepa cerros y salido de algunos película del exterminador nos dirigimos hacia el otro extremo. Hicimos parada en el puerto de Moyogalpa.  Para abordar otro transporte hacia la Concha,  mientras guardábamos gallopinto en nuestro tanque y café mata sueños en los sesos.

Llegando al lugar nos recibe el ilustre Alvaro,  a quien conocimos en Chinandega en la cima del Volcán el Chonco.  El nos ayudo durante el viaje y estaba atento de cada paseada de nuestra parte.  Nos presento al guarda parques,  quien al igual que nuestra lobezna amiga era Argeñal de pura cepa.

Nos despedimos y alla fuimos los mismos locos de ayer… Todo parecia facil,  demasiado para ser cierto. Un arbol algo extraňo, parecido al que existe en Asgard da la bienvenida a este reino.  Bancas,  cafetales,  platanales,  y sombra (bendita sombra).

Parece chiche… Pero algo se guarda el concheňo este. Lo presentía desde el primer momento.  ¿Pero que?  Me dice Oconnor que ya llegariamos a un mirador. Mientras se tornaba calla la vegetacion,  el viento soplapa tanto que si me descuidaba se me iba el alma.

Muy lindo este mirador,  pero y la cima…  Este volcancito,  va salir arrecho.  El terreno ahora era totalmente distinto.  Rocas ásperas y afiladas se preparaban a jugar la raspadita con uno.  Trepamos entre entre un sendero marcado ligeramente por pisadas de algún individuo anterior.  Llegamos a una rocas famosa, o así nos dijeron.  Su nombre diente de perro,  temí preguntar porque el nombre. De ahí en adelante era mas empinado,  las piedras era rojas,  y algo inestables.  Las personas que iban delante se esfumaron en una neblina densa,  tragados por la nube ascendieron al mismo cielo…  Ahora sin guía mas que la intuición de tazmania,  íbamos al pasito tum tum,  rezando por no ser aventados por una ventisca o tragados por una chiminea volcánica.  Mas en la densa neblina,  apareció una sombra distante en el horizonte similar a un yeti.  Si hay vida hay camino,  y asi fue encontramos el sendero hacia la cima.  El viento era tal que levantarme y conversar con los demás no parecía buena opción.  Mientras los otros se disponían a hacer selfies y sesiones de fotos con la madre naturaleza, yo sacaba mi preparito de chiverias y me proponía a almorzar.  Andas hambreado, alegaba uno, y como  no había de estarlo…

 

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